martes, 19 de octubre de 2010

siempre




Me enoja tanto desespera
siempre ahí acalambrando.
Hasta la piel grito y soy
el monstruo doliente que te asusta.

Persevera el bandido
impertinente, me burla el dinero
y la paciencia. Su Majestad
El Síntoma, Luz del Camino…

Pierdo la calma y a la luz le daría
un garrotazo. Me tiene mal.
Desacompaso.
Aliena mis pies y mi entrecejo.

Estoy con lo de adentro para afuera.
En manos
de mi mala parte.
Con ganas de patear cosas hermosas.

No. No rimo ¿Ves?
Parece que quisiera. Pero no.
Caigo tropezando
como resbalón indigno.

Ladera de mi montaña, pincha
daña, y zumba al oído.
Duele… duele… duele…
No canta, no. No canta. Estoy en llamas.

Saldría a matar pequeños perros
sólo por matar al bicho mío.
Ya le busqué poesía al zángano.
Ya me tiene verde.

Por qué no se deja ver…
Se escapa
metiéndose conmigo.
Huye más viniendo todavía.

Por qué no se va de mí,
casa embrujada
por un
mísero y ciático misterio.

Si es un mensaje que me envío a mí misma
ha muerto el ideograma
mojado
el manuscrito de la sangre, no lo entiendo.

Muñequita de mí.
Vudú en mi propia mano ciega que
clava el alfiler por el
costado.

Me duele tanto… tanto tanto
tiempo rojo. La pena no se ve y
es una fiera
toda retorcida por adentro.

 

2 comentarios:

  1. problemas para comentar? ...a ver qué anda pasando... 1, 2, 3, probando... de paso, comento: che, qué buena está ésta, eh..

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