domingo, 19 de julio de 2020

Lo que se da





Santa Rita

Atraviesa el invierno     

Lo resiste, se ríe

Y me mira a los ojos

Me consuela



Santa Rita

Fuga fucsia profunda

Cumple todos mis sueños

Se renueva mañana

No se quita



Santa Rita

Se instaló en mi ventana

Un paisaje refugio

Mi color favorito

Como un gato



Santa Rita

Melodía flotante

Para pájaros breves

Una fiesta tan linda

Desbordada



Santa Rita

Más intensa que intensa

Por un techo viniste

Como la enamorada

Que retorna









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sábado, 18 de julio de 2020

Antes y después





Además, por acá pasó la muerte.

Ya venía el pasado a los golpes,
desgaste invisible de un mar celoso.

El viaje forzado hacia adentro, cada vez más largo.
Hasta donde la sombra es tan siniestra
que todo lo hace duda.

¿Hay risa? ¿Hay flor? ¿Hay cielo?
¿Hay alguien ahí?

Aun en casa, la antigua intemperie heló los pétalos.
Me visitan memorias sin sentido, compulsivas.
Consultorios más que nada.
Pasillos de hospital.
Trenes.
Soledades de invierno, enormes distancias.

Cuando separaste los hemisferios de tu corazón
y te desintegraste.

Ahora que pensaba en la resistencia de ser creativa
y sembrar cada día causa de avance y servicio.

¿Les pasó? ¿Creer que iban a escalar?
¿Y aparecer en el fondo del mismo pozo 
más abajo?

A la vuelta de la esquina del poema
del almuerzo, de la cena
del horario deslizándose al abismo,
se despertó el monstruo más temido.

Pero además, sobre llovido,
por acá pasó la muerte.

Otro frío.



jueves, 9 de julio de 2020

Un argentino brillo, independiente

Detalle Templete Marcelo Sabatella




Argentum: de plata o plateado.
No sólo una identidad nacional.
Algo que la abarca, en todo caso.
Brillo, no brillantina.
Fulgor genuino 
de noble materia.
Natural destello que disipa oscuridades y dice:
hay de lo bueno siempre en expansión.
Un rayo como de astros, de vida.

Una tierra argentina 
contiene ese brillo en sus entrañas
y esa promesa.
Riqueza que no se mezquina ni acumula.
Brota. Pulsa. Nutre.
Agradece, merece, humilde.
Así se hace grande, magnífica.
Una persona argentina brilla así de sólo ser,
ella misma, torre de tesoros
en armonía con suelo, cielo y pares.

Independencia

Coraje de reconocer el brillo propio,
incandescente dignidad de la vida,
sin esperar de afuera valores o castigos,
luces y sombras,
motivos para ser feliz o infeliz.
Valentía de ser fuente del brillo
pase lo que pase.

¿Soy independiente?
¿O aun no soy tan fuerte y me opacan
y eclipsan
y envilecen
la mala hora, la mala gente, la mala gana?

Como si no dependiera de cada uno
cada día
hacer que salga el sol.













viernes, 5 de junio de 2020

Mirá



Y las mejillas
dos páginas en blanco.

Qué seré hoy.
Mariposa, mártir,
madre, pájaro, sepulcro.
¿Surco de lágrimas,
lecho de ríos?

¿Me dejaré estar?
¿Me dejaré ser?

Mejor ponerme de pie una vez más
y tomarme el trabajo 
de construír algo
que despierte tu interés

no hacia mí.
Hacia la vida.





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lunes, 1 de octubre de 2018

Lo que yo hacía con la palabra




Una escalera en el laberinto

Lo que yo hacía con las palabras ya no importa

Está en el agua.

Lo que yo hacía con la palabra era no morir

no se entendía

Lo que yo hacía era gritar sin abrir la boca

Con la palabra, andamios

Esqueletitos en los que sostenerme, en pie

El poema siempre brazos, piernas y un pequeño corazón

Cada verso

Una huella

Lo que yo hacía con las palabras era respirar

Tener dónde tender la ropa al sol

Lo que yo hacía

Con la palabra me ponía un nombre

Y nacía.








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martes, 23 de enero de 2018

que no se ve

 

Nube
Pluma
Sube

Cuando poeta todo lo nombraba.
Más aún lo que habita entre las cosas
más aún lo invisible
más aún lo del aire.

Nada más dios que un poeta.
Cuando todo descansa él nombra lo oculto
y crea lo que no existía. Lo que mana, rodea y flota.
Lo que subyace sin sustancia.

La palabra vuelve cuerpo lo que nombra.
y así el poeta rescata del silencio
humores   memorias   átomos sueltos
 sombras       conciencia

Como gemas, hila y engarza
esos puntos que a sus ojos brillan,
los integra los viste los cubre los envuelve
y revela con audacia 
un océano.
Nadie lo veía pero estaba:

La vida tiene un propósito constante
una red de sentido sin fisura
pero como no se ve... 

Ahí vamos, escindidos.
De un puerto a otro, de un punto a otro
de un pensamiento a otro, de un siglo a otro
solos, estancos, despedidos, distantes.
Nombres y apellidos, mojones, condenas, puntos cardinales, diagnósticos,
ciudades capitales y fronteras.
Siempre vamos rodeados de un vacío 
precipicio
un miedo de no ver la próxima piedra
y una pregunta que nadie responde.

Pero el poeta sabe.
Hay constelación.
Hay manto.
Y como también sufre 
lo busca, lucha, lo descubre y lo comparte.
Al alcance de todas esas manos que él sabe 
extensiones de su propio corazón.






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